antes del trabajo
Es casi medio día y el sol lame los techos con su saliva amarilla, todas las cosas de la cuadra parecen funcionar correctamente, esa antena en la terraza vecina se mueve un poco, mientras ese pajarito marrón se asienta. Hay un pequeño viento que juguetea con los broches de l ropa, en la cocina la misma gotera de la canilla se separa de su gota, que ejecuta otro salto hacia el vacío y yo esperando que sea la hora de ir a laburar, un poco moquiento, porque empezó a caer el otoño por el barrio. Tendría que pensar en comer algo antes de irme, algo que me quite esta somnolencia que traigo encima, este sentir que cada vez me estoy volviendo mas inanimado, mas parte y menos parte de todo, esa sensación de que soy como vapor de café que se levanta y se esfuma entre tanta negrura.

4 comentarios:
Me gustan las reflexiones tan visuales y graficas que dices permites que uno pueda imaginarse en verdad cada escena...
Un saludo
Muchas gracias Dulce por dejar tu marca por este efímero blog, tan efímero como cada imagen de estos textos. Al final somos como estos textos, siempre tratando de dar vida a un presente que llora su existencia, porque somos como esas estrellas que tiemblan en las noches, no se si de miedo, de frío o de maravilla.
saque una foto muy parecida a esa
www.flickr.com/lacasadenuestrossuenios
:)
lindo blog
Gracias por venir por este blog. Los brochesitos o palitos de la ropa pertenecen a las imágenes clásicas de la niñez, juguetones coloridos, nuevos y viejos, saltarines (en los días de viento) De niño se los solía mirar desde abajo y se confundían con el incomprensible cielo quizás por eso se hacen tan mágicos, tan infinitos. Los lavarropas también tenían lo suyo, te paso el link de un post a propósito del tema: http://lavarropasviejo.blogspot.com/
UN ABRAZO. CARLOS
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