SUEÑO
Hoy desperté cautivo, habitación oscura, domingo. Por la noche me visito un dragón, su vientre estaba lleno de tesoros, brillaba al pasar como faroles chinos en la noche.
Pero ahora estoy aquí en la habitación y juraría que estuve en el pueblo anoche, que las estrellas eran cofres inquietos en el aire, que un pájaro negro se posaba en mi mano.
Ay dios, el sol no me llama, la mañana es un acontecimiento ajeno, hoy es domingo y siento que no amo a nadie, que no soy amado, que el silencio esta recluido entre mis manos. Oh! Pero que distinto fue la noche, ninguna vitrina antigua tembló en la sala, las copas quedaron intactas, el aire, sin embargo, era otro, como esa brisa fugaz que se embolsa en las sabanas tendidas en la terraza, cuando todos los vecinos duermen.
Anoche alguien inflo mi alma como una bolsa de papel y mis brazos fueron los de antes y mi alma volvió a llamar a los instantes que volaron como libélulas hasta mí, vibrantes.
¿Que dirán los demás de mí? Ahora que soy una hoja seca, que mira desde el suelo a su árbol que sigue con su copa susurrante?

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