lunes, 19 de enero de 2009

escribir II




No se si estará en aquella rama de venas que riega sangre oscura en el corazón, ni en el bocado de una puerta que se cierra en una casa, en una calle extraña.
En inverno parece vapor caliente de las bocas. Parece un bolsa que el viento hace volar en un giro de remolino, que se parece mucho a la muerte. No sé, lo he escuchado en una canción, estaba ahí, era como carne inyectando su sangre al aire, un cuerpo decapitado de sentido, un cuerpo otorgando su vida a la eternidad. No decirlo así seria mentira, como es mentira decirlo, pretender callar cuando una ya ha mordido la carne del caos y éste ya ha dejado su gota de sangre en nuestra lengua. Seria mentira callar cuando ya se han cerrado los ojos y se han visto los colores que husmean nuestros ojos en la oscuridad. Soy conciente de esto, como soy consiente que mientras lo digo deja de serlo y a la vez lo es más que nunca. Jesús diría: quien tiene oídos para escuchar que escuche, mientras tanto yo seguiré corriendo en el bosque tras la presa que me devora.

viernes, 16 de enero de 2009

escribir


Hay que sacarse las uñas para escribir, desvestirse de la carne y dejarla latiendo en el piso, luego los huesos dirán el resto, en silencio, como lo dicen los muertos.
Después los gatos beberán nuestra sangre, subirán a los techos a hacer lo que ellos hacen, se miraran sin palabras y se desarmaran como brasas en los tejados.
No se escribe para alguien, solo se deja un rastro, se hace así, porque así debe ser. Después los gusanos del cementerio se harán un festín, pero la calavera sonreirá al saber que podrán comer su eternidad.