viernes, 8 de mayo de 2009

SUEÑO


Hoy desperté cautivo, habitación oscura, domingo. Por la noche me visito un dragón, su vientre estaba lleno de tesoros, brillaba al pasar como faroles chinos en la noche.
Pero ahora estoy aquí en la habitación y juraría que estuve en el pueblo anoche, que las estrellas eran cofres inquietos en el aire, que un pájaro negro se posaba en mi mano.
Ay dios, el sol no me llama, la mañana es un acontecimiento ajeno, hoy es domingo y siento que no amo a nadie, que no soy amado, que el silencio esta recluido entre mis manos. Oh! Pero que distinto fue la noche, ninguna vitrina antigua tembló en la sala, las copas quedaron intactas, el aire, sin embargo, era otro, como esa brisa fugaz que se embolsa en las sabanas tendidas en la terraza, cuando todos los vecinos duermen.
Anoche alguien inflo mi alma como una bolsa de papel y mis brazos fueron los de antes y mi alma volvió a llamar a los instantes que volaron como libélulas hasta mí, vibrantes.
¿Que dirán los demás de mí? Ahora que soy una hoja seca, que mira desde el suelo a su árbol que sigue con su copa susurrante?

viernes, 1 de mayo de 2009

la terraza


¿Como decir desde un rincón lo que pasa esta noche, en la terraza, en la noche oceánica, donde la oscuridad viene a posar sus lámparas en mis manos? ¿Existe algo que sea como las ropas sopladas que ví al subir, para ver algo en el cielo, para ver aquello que es el aroma, que con palabras esta prohibido repetir?
¿Como llegó aquel viento que era la imagen misma del infinito dentro de esas hojas que graznaban entre las luces de mercurio, ese viento que era al pasar, el molde mismo de todo lo que existe?
También hay algunas voces en el aire, tapiales que se alejan de mi vista, extrañas oscuridades, manchas de brutales vacíos, como si pusiesen comas y puntos a cosas que la penumbra descubre como a estatuas tapadas por los lienzos del tiempo.
Maravilla y espanto, eso es todo, así se siente estar entre los mecanismos de la eternidad.